Crònica #atòpica, Dia 2
Pese a las amenazas de tormenta, que obligaron a cancelar o posponer numerosos eventos, la jornada fue tranquila y apacible. Era el gran día de inauguración de las exposiciones y aproveché para hacer la ruta con tranquilidad. Estuve acompañando los últimos detalles del montaje en la Sala del Tossal y pude disfrutar del impresionante montaje de El estado de la nación, de Mario Gutiérrez Cru: un coche de la guardia civil semienterrado en la tierra del sótano, cuyo olor a turba fresca impregna el conjunto de la sala con un significativo aroma a descomposición. En la parte superior llama mi atención la doble propuesta de Paco Sanz, sobre  todo la titulada Callejeros. En ella, junto a cuatro retratos realizados por el artista –o más bien autor en papel de comisario o curador, como se define él mismo-, se muestran las fotografías realizadas por los cuatro “artistas callejeros” retratados por Sanz. Interesante juego de espejos en el que son los supuestos modelos quienes muestran su visión del espectáculo de nuestra fría y aséptica cotidianidad. De allí me fui hacia Ambau, el taller de arquitectura que está en los bajos  del Palacio de Rojas, a recoger un juego de las postales editadas por Linda Laplace, que ha venido desde su actual residencia en Dubai para presentar sus reflexiones sobre el color a través de la fotografía atópica de la arquitectura que se encuentra entre las coordenadas que dan título a su proyecto. Me cuenta que necesita voluntarios que colaboren en la segunda parte de su proyecto, con el que se propone investigar “cuál es el color que imaginan o recuerdan” los habitantes del barrio, pues no solo la memoria sino también la percepción del color es distinta para cada uno de nosotros. La siguiente escala fue en Hygiene, que acoge una notable colectiva titulada Trypophilias en la que varios artistas muestran su pasión por hacer agujeros, como sería el caso de los lienzos decapados y perforados, hasta el punto de ser reconvertidas en frágiles esculturas de pared, de Nacho Ruíz o las potentes cerámicas tiroteadas por Carlos Llavata. Junto a todos ellos, se puede disfrutar también de la auténtica pasión por rellenarlos de Inma Liñana, que muestra una serie de fotografías de sus acciones, además de otras interesantes propuestas que expanden y completan la muestra. Otra colectiva que se inauguró ayer es la que puede visitarse en la Sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Pesset. Coincidiendo con ella se realizaron dos performances a cargo de jóvenes artistas. La valenciana Lluci Juan, que realizaba una serie de juegos malabares con una serie de conceptos que marcan la difícil situación de los artistas en nuestros días, y la norteamericana, aunque residente en Galicia, Gabrielle Mendieta que presentó una suerte de danza sin coreografía que terminó convirtiéndose en un divertido juego de peloteo entre el público y la artista. Hubieron muchas más cosas, claro, pero de esas hablaremos otro día. Escrito por Domingo Mestre
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