Spencer Tunick

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SPENCER TUNICK. El encantador de cuerpos y ciudades

El maravilloso Spencer Tunick será uno de los artistas clave de la nueva edición de Intramurs. Durante una de las jornadas del festival hará una instalación artística para la cual se convocarán alrededor de tres mil personas, que se desnudarán y pasearán por las calles de Valencia, posando con los cuerpos desnudos ante la mirada atenta y la voz firme del fotógrafo americano.

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La acción de Tunick se presenta como uno de los platos fuertes de Intramurs, el cual con el lema #Atópic pretende reivindicar el arte como un agente externo que hace reaccionar aquello que permanece oculto debajo de la piel. Las fotografías de Spencer cobran sentido con ese lema, puesto que retrata la ciudad como una dermis sobre la cual proliferan una multitud de seres pluricelulares, que son cuerpos anónimos, desnudos y descalzos. El contacto de la piel con el asfalto crea una auténtica reacción atópica a escala urbana.

En sus fotografías, las multitudes desnudadas, situadas en localizaciones públicas, se disponen en formaciones artísticas que generan una tensión en el espectador. Su arte abre el debate sobre la dicotomía entre lo que es público y lo que es privado, lo que se prohíbe y lo que se tolera, inmoral y moral, personal y colectivo. Por otro lado, esa labor va más allá de hacer una fotografía, la verdadera tarea como artista se acerca a la épica, puesto que consiste en citar miles de personas que se desnudan a las seis de la mañana, se pintan la piel unos a otras y posan al servicio de Spencer como una gran masa humana y anónima.

Pero la proeza no es solo conseguir un séquito de cuerpos dispuestos a mostrar la vulnerabilidad individual y colectiva, se trata también de dirigirlos tenazmente para conseguir crear una disposición entre los cuerpos y el espacio. Spencer actúa como los grandes directores de las superproducciones del cine mudo. Es como D. W. Griffith dirigiendo la figuración de Intolerancia en los babilónicos decorados de Hollywood. Su energía contagia. Y cuando esto ocurre, la fotografía transmite un vértigo visual auténtico.

Las instalaciones que hace también contienen una parte de crítica social cruda. Por un lado, es una bofetada a la imperante doble moral actual, la cual continúa censurando nuestros cuerpos o las extremidades y concavidades que «estorban». De la otra, es una detracción a las leyes que rigen las funciones de los espacios públicos y privados. Y, finalmente, las instalaciones que lleva a cabo siempre tienen una ligera pero notable crítica política. Sus fotografías son un ataque a la clase dominante que, con sus estrategias, acalla la individualidad y controla los cuerpos mediante mecanismos institucionales. Se muestra la sesión de fotos que Tunick hizo en México en el 2016 como crítica a la campaña política de Donald Trump. En esa acción fotografió veinte cuerpos desnudos del revés, una imagen tan bella como impactante.

Sin embargo, el arte de Spencer no solo funciona como crítica, puesto que también destila un sentimiento muy fuerte de humanidad. Los cuerpos desnudos, despojados de identidad, se unen en un hermanamiento total. La multitud se convierte por unas horas en el alma de la ciudad. Porque la metrópolis, en las instalaciones del artista, es el auténtico personaje protagonista. Las plazas o las grandes avenidas vacías, posan al servicio de Spencer, porque él las llena de un significado poético y desgarrador. Cómo si fueran supervivientes de una catástrofe, los cuerpos que se muestran son una metáfora de una humanidad que se reconcilia con el lado animal y recupera el instinto de pastoreo para conquistar lo que legítimamente le pertenece.

Por otro lado, la relación del artista con España es enriquecedora, y siempre ha manifestado a la prensa el interés que tiene por volver a trabajar en nuestro país. Las dos únicas instalaciones que ha hecho fueron en el 2003 en Montjuic, donde fotografió cerca de siete mil cuerpos, y en el 2007 en San Sebastián, donde hizo fotografías de mil doscientas personas en los famosos cubos de Moneo. En octubre visitará Valencia con la intención de hacer una nueva instalación. Al «cap i casal» han espacios idóneos para acoger las ideas del artista.

Se tiene que hablar también de las consecuencias que tiene la presencia de Spencer en las ciudades donde trabaja. Ya no solo hablamos de repercusión a escala artística, sino también a escala turística y económica, puesto que seguidores de todas partes del mundo acuden al llamamiento de Tunick allá donde esté. Igualmente las personas locales que quieran unirse a la convocatoria y participar en la instalación, podrán hacerlo llenando el formulario disponible en la web de Intramurs. Los participantes recibirán, como recuerdo de la experiencia, una copia sellada y numerada de la fotografía que hará Spencer.

En definitiva, el arte de Spencer Tunick va más allá de lo que muestra. Tarda aproximadamente una hora en hacer una fotografía. Por tanto, lo importante no solo es la representación final, sino el ritual necesario para llegar a ese punto. Durante esa hora su función es captar el alma de una ciudad y descodificar el lenguaje, y lo consigue no solo mediante la alineación de cuerpos desnudos, sino también sincronizándose con la energía y la geometría del mismo espacio urbano.

Mauro Solanas

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