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María Marticorena, A Coruña 1977.

 

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Formada en arte de acción con Marina Abramovic y Fernando y Adriano Guimaraes. Licenciada en Bellas Artes y Restauración de Bienes Culturales. Ha participado en festivales de performance en Barcelona y Pontevedra. Su trabajo combina la escultura y la acción corporal extrema.

 “Viajera de la incertidumbre en la dimensión conceptual”

 La lentitud, lo minucioso, el esfuerzo y la repetición, parecen ser valores sobre los que sesustenta una actitud creativa que nos lanza interrogantes sobre lo que vemos y cómo lo vemos. María Marticorena es una gran observadora que mantiene una relación peculiar con las cosas y circunstancias que la rodean, basada en el humor, la ironía, la observación atenta y directa, todo ello en un constante diálogo. Existe en sus trabajos una mirada atenta que nace de una necesidad de ordenar el mundo, y para ello noencuentra la artista otra manera que la de intervenir en él. Es en este entre venir de las cosas donde María parece encontrarse con comodidad. Según las cosas vienen, dialoga y las interroga; las analiza, disecciona y extrae de ellas aquello que le interesa. Pero es en esta intervención donde aquella actitud que comenzaba por la observación toma cuerpo; es decir, transciende a la experiencia, al implicarse con las situaciones y con la realidad mundana.

Así “Dejarse las uñas”, “Asuntos Laterales” o “Hasta que mi cuerpo aguante”, son títulos de trabajos de performance, donde la artista alcanza una mayor madurez, y en los que la seducción y un cierto temblor sensible ponen al espectador tenso, le cuestionan su capacidad de implicación para con aquellas cosas mundanas que nos rodean y que nos configuran como sujetos al ser parte y dibujar los escenarios de nuestras experiencias. Lejos de ser trabajos que remitan a un ensimismamiento creativo, siempre está presente, a modo de invitado, un espectador sugerido de muy diversas maneras: dualidades, seducciones, empatías, invitaciones…

El cuerpo que María Marticorena nos muestra como herramienta con la que ejerce el diálogo, es el cuerpo de la experiencia. Una experiencia que pasa por el sufrimiento, a veces, en clara alusión a nuestra cultura religiosa; pero también se trata de un cuerpo que experimenta, que se conoce en la medida que se expone al otro porque es en la mirada del otro, que María no deja de buscar, donde la experiencia de su cuerpo cobra carne. Presenciando sus performances experimentamos una extraña tensión donde la pugna decontrarios no deja de ejercer sobre nosotros un cierto extrañamiento incómodo. Nos seduce la simple belleza de sus presentaciones, pero nos tortura las tensiones que busca y alude en estos trabajos; nos crea expectativas de un lirismo musical que parece llegar pero nos turba cuando la presión y tensión rompe las ataduras de un cuerpo convertido en instrumento; nos seduce con un cuerpo entregado a la visión pero no nos sentimos cómodos cuando nos descubrimos cómplices, como mirones, de unas acciones que aúnan esfuerzo y sofoco, agresividad y sutileza, ocultamiento y desvelamiento a un mismo tiempo.

 Texto: Juan Carlos Meana Artista y profesor de la Facultad de Bellas Artes (Universidad de Vigo).